Para dilucidar la posibilidad o imposibilidad del viaje en el Tiempo hay que empezar por analizar la naturaleza del pasado y del futuro. En Física cuántica el Tiempo pasado y el Tiempo futuro son dos Realidades completamente diferentes, el uno tiene una existencia real y el otro tiene una existencia potencial, el pasado es determinación, el futuro es potencialidad. En cada instante de tiempo el hombre se enfrenta a una encrucijada, a una baraja de opciones, de decisiones. Es lo que podríamos llamar una función de onda universal, así como la función de onda de la partícula expresa las probabilidades de que la partícula esté en diversos puntos antes de que tomemos la decisión de elegir uno de ellos e intentar localizarla, es decir, es la expresión de la Realidad futura y nos dice que la partícula “existe” en todos esos puntos, pero existe potencialmente. En el momento en que el observador realiza una operación de detección de la partícula y determina en qué punto exacto se encuentra, la función de onda “colapsa”, la partícula ya localizada se sitúa en el pasado y la Realidad potencial se convierte en una Realidad determinada. De la misma forma, la función de onda universal expresaría el futuro, la Realidad potencial que depende de las diferentes decisiones que adopte el individuo y, de la misma forma, al adoptar el individuo una decisión determinada entre las varias posibles desembocaría, a través de la línea definida por esa decisión, en una de las varias Realidades posibles convirtiéndola en Realidad determinada, una sola, y en Tiempo pasado. El camino jalonado por una serie de elecciones de decisión se denomina “línea de Universo” de ese individuo, de forma que si le contemplamos en un momento dado, en un “presente”, su pasado está definido por una “línea de Universo” y su futuro contiene varias “líneas de futuro” que se van ramificando en una variedad de futuros potencial.
¿Cómo afecta esto al viaje en el Tiempo?
Comencemos por el viaje al pasado: Según hemos visto el pasado está completamente determinado, está, por así decir, “congelado”. El camino por el que podemos retroceder es único, una sola “línea de Universo”. Esto quiere decir que el viaje al pasado no es posible más que como espectador, solo podríamos contemplar lo que ocurrió sin poder intervenir en absoluto, podríamos ver el pasado, pero no “estar” en él. Quizás algún día la técnica nos permita rescatar las imágenes del pasado, de la misma forma que, cada noche, podemos elevar la vista al cielo y ver las estrellas y las galaxias como eran hace cientos, miles, millones de años, pero de la misma forma, sin poder ya intervenir.
Veamos ahora el viaje al futuro: De hecho el viaje al futuro existe ya, nuestra existencia es un viaje al futuro, nuestro Universo viaja hacia el futuro, pero así como la técnica puede hacer posible algún día capturar las imágenes del pasado y traerlas al presente, con el futuro no podemos hacer lo mismo porque el futuro es potencial, no está determinado y por tanto no existe una imagen del futuro que podamos traer al presente. Para viajar al futuro tenemos que “estar” allí y eso solo lo podemos hacer “viviendo”. El inconveniente es que nuestra vida tiene una duración limitada y nosotros lo que quisiéramos es conocer el futuro antes de que llegue y conocer incluso un futuro que sobrepase la duración de nuestra vida.
Este deseo puede ser satisfecho en teoría, y bajo ciertas condiciones. “Solo” es un problema de velocidad, de la velocidad de nuestro movimiento. Lo que ocurre es que incrementos aritméticos de nuestra velocidad, a partir de cierto momento, solo pueden alcanzarse con incrementos exponenciales de la energía necesaria, de tal forma que hacen que la velocidad de la luz sea un límite inalcanzable ya que se requeriría una cantidad de energía infinita. Pero podemos suponer que fracciones estimables de la velocidad de la luz pueden ser alcanzadas mediante futuras técnicas, sin embargo hay ciertos condicionamientos establecidos por la naturaleza del Tiempo. Decíamos antes que sería deseable conocer el futuro antes de que llegue, en realidad para que este deseo sea más comprensible habría que completar la frase, diciendo “antes de que lo conozcan los que hoy conviven con nosotros”, pues bien, esto es imposible.
Es teóricamente posible viajar a 50 años en el futuro, “gastando” solamente 10 años de nuestra duración vital, pero, calculando a ojo, probablemente tendríamos que desarrollar una velocidad media superior al 95% de la velocidad de la luz y, seguramente, no hay energía suficiente para ello en todo el Universo, pero admitámoslo como hipótesis. Cuando nuestra nave regresara a la Tierra en ese momento del futuro, allí estarían los que convivían con nosotros cuando partimos, claro que con 50 años más mientras que nosotros solo hemos envejecido 10 años. Compartimos el futuro, pero no lo conocemos antes que ellos, solo hemos llegado a él en menos tiempo que ellos, pero no antes. Solo con esta condición es posible el viaje al futuro.
NO PODEMOS “ESTAR” EN EL PASADO, PERO PODEMOS VERLO.
NO PODEMOS VER EL FUTURO SIN “ESTAR” EN EL
SI NOS MOVEMOS, PODEMOS “ESTAR” EN EL FUTURO EN MENOS “TIEMPO” QUE QUIEN NO SE MUEVE, PERO SIEMPRE LLEGAREMOS A LA VEZ.
sábado, 23 de febrero de 2008
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